Monday, 23 May 2011

Una proposición muy decente.


Vamos a tener tu cintura y yo una pequeña charla.
Lento, p i a n o, linda mía,
Como las olas,
Muñequita que pende del tiempo.
Andabas sin nada por las calles de Venecia
A penas te cubría aquella sábana de seda…
Tejida de desvelos
Y una máscara roída por las fiestas.
Y cuando yo te pregunté: “¿qué ocurre,
Por qué vas por aquí, vas por allá,
Te mueves siempre desnuda,
Y  te cubres el rostro?”
Y sonreíste: “No entiendes.
Yo solo me visto la cara, que es lo único
que podría desnudarme”.
Y sí, ¿sabes? No entendí palabra.
Así que ven ahora y explícalo pausado,
Tardo, amargo, déjalo languidecer en la boca
Entre balanceo y balanceo de tus huesos
Y si me dejas te arranco el antifaz de armonía
Y te enturbio la sangre con palabras vacías
De poeta loco, mi Sol.
Lo lamento, caballero,
Es un chiste muy macabro y traicionero…
Es muy triste que una chica veneciana, como yo,
Sufra el síndrome de la mismísima Ofelia.


© Texto: Victoria (Brigitte L'Architigresse) v.mata.hari@hotmail.com
Fotografía: Henar Dominant (flickr sexundermyhead)
Edición fotográfica y modelo: Irene Disturbed